PLATAFORMA GIO
GIO es una plataforma tecnológica modular y escalable que integra toda la logística documental de las organizaciones: envíos de mensajería (física y digital), cartería (multicanal) y notificaciones (físicas y digitales).
GIO es una plataforma tecnológica modular y escalable que integra toda la logística documental de las organizaciones: envíos de mensajería (física y digital), cartería (multicanal) y notificaciones (físicas y digitales).
Los lockers inteligentes de The Mail Company
Las taquillas inteligentes permiten la entrega de documentación y paquetería personal y profesional, de forma sencilla y cómoda dentro de las empresas.
Solución integral para la gestión de la cartería, combinando tecnología avanzada y un enfoque centrado en el cliente para optimizar todas las operaciones de recepción y distribución interna de documentos y paquetería.
Solución integral e integrada para la gestión de la mensajería, combinando tecnología avanzada y un enfoque centrado en el cliente para optimizar todas las operaciones de envíos de mensajería física (documentación y paquetería) y mensajería digital certificada.
Solución única en el mercado para la gestión de las Notificaciones (físicas y digitales) con una combinación de tecnología RPA y software asistido, que junto a un equipo especializado optimizan los procesos de acceso, descarga, clasificación y distribución interna de las notificaciones.
Como parte de la línea de negocio de servicios profesionales, ponemos a disposición de nuestros clientes servicios de Consultoría Logística y Documental, que pueden formar parte de la fase previa de un proyecto de Cartería, Mensajería o Notificaciones o ser un servicio no vinculado. Nuestro expertise de más de 24 años, a disposición de nuestros clientes.
Como parte de la línea de negocio de servicios profesionales, ponemos a disposición de nuestros clientes la “Factoría de Software”, una unidad especializada en la personalización y desarrollo de las necesidades tecnológicas específicas de cada cliente. Nuestro equipo de desarrollo ofrece una amplia gama de capacidades que aseguran una solución tecnológica a medida
El éxito de las soluciones de Mail Company reside en la adaptación que hacemos de ellas a la singularidad y necesidades de cada sector y/o compañía.
Banca Farmacéutico Gran consumo
Servicios generales Lleva la transformación digital a los servicios tradicionales de Cartería y Mensajería.
Legal Centraliza la gestión de las notificaciones administrativas y comunicaciones con las Administraciones Públicas.
Compras Reduzca los costes y digitalice los servicios de mensajería y cartería.
Nuestras soluciones cubren los requisitos tanto de las empresas de Facility Services como de los departamentos de servicios generales.
Cartería Mensajería
Somos una compañía con presencia internacional, especializada y experta en gestionar y optimizar los flujos de entrada y salida de información de las organizaciones empresariales. Lo hacemos mediante una solución integral basada en una plataforma tecnológica que aporta trazabilidad, seguridad y eficiencia.
Transformación, confianza, experiencia, tecnología e innovación.
Honestidad Adaptabilidad Excelencia Resolutividad Transparencia Sostenibilidad.
The Mail Company nace el año 2000 con el objetivo de ofrecer un servicio profesionalizado de Cartería tanto para las grandes corporaciones.
Contamos con un equipo de consultores especializados en diferentes verticales, para ayudarle con tus necesidades de mejora.
Nuestros clientes han apostado por las relaciones a largo plazo gracias a la eficacia de nuestro modelo de externalización.
Miembros de IFMA España, capítulo español de la International Facility Management Association.
Notificaciones electrónicas de las Administraciones Públicas para empresas
Índice de contenidos
ToggleHay riesgos que no “se ven” hasta que es demasiado tarde. En muchas organizaciones, la gestión de notificaciones electrónicas obligatorias de las Administraciones Públicas sigue tratándose como una tarea administrativa más confiando en la buena voluntad de las personas: alguien “entra de vez en cuando” a revisar una sede, descarga lo que hay, reenvía un email, guarda un PDF en una carpeta… y listo.
El problema es que, en la gestión notificaciones eléctronicas, lo manual funciona… hasta que deja de funcionar. Y cuando falla, no falla “un proceso”, falla algo mucho más delicado: tu capacidad de reaccionar a tiempo ante una Administración Pública.
Este artículo va de eso: del riesgo silencioso, de por qué es real, y de por qué gestionarlo bien no es opcional (aunque mucha gente aún lo trate como si lo fuera).
Desde hace años, las empresas (y autónomos) están obligadas a relacionarse por medios electrónicos con las Administraciones Públicas en numerosos trámites. Esto no es un debate tecnológico: es un marco de cumplimiento que condiciona plazos, recursos, responsabilidades y consecuencias.
Y aquí viene el matiz importante: la Administración no espera a que tú “te enteres”. La notificación puede estar depositada en la sede electrónica, el reloj corre, y tu organización es responsable de actuar.
En otras palabras: puedes tener un equipo excelente, una asesoría impecable y procesos internos perfectos… pero si la notificación no se detecta y posteriormente se hace llegar al departamento correspondiente, todo lo demás llega tarde.
Cuando se habla de riesgo, muchas empresas lo reducen a “una sanción”. Pero el coste real suele ser más amplio:
Recargos por pago fuera de plazo (por no ver la notificación a tiempo).
Pérdida de oportunidades de alegación o recurso por plazos vencidos.
Coste interno de gestionar notificaciones electrónicas fuera de plazo: llamadas, urgencias, correcciones, reuniones, informes “para ayer” y «cortar cabezas».
Riesgo reputacional: cuando un error en una notificación escala a dirección, auditoría o compliance.
Y lo más incómodo: la mayoría de estos costes no aparecen en una partida clara del presupuesto. Se reparten entre horas de equipo, urgencias, fricción interna y “costes de oportunidad”.
Por eso es un riesgo invisible: no duele hasta que duele mucho.
La gestión manual suele nacer de una buena intención: “lo llevamos controlado”. Pero en la práctica se apoya en tres cosas peligrosas:
Personas concretas (si está de vacaciones, fuera de la oficina, etc., todo queda pendiente).
Rutinas (si se rompe la rutina, se rompe el control).
Canales dispersos y sistemas no estructurados (emails, carpetas, reenvíos, capturas, Excel).
Y lo anterior da como resultado: nadie tiene certeza total de “qué sedes se revisan” y “con qué frecuencia”, la distribución interna depende del criterio y atención de cada uno, la información se fragmenta (y luego reconstruir “qué pasó” es un infierno), no hay tecnología, etc.
Y cuando hay una incidencia, la pregunta clave aparece: ¿puedo demostrar qué se hizo, cuándo, y quién lo recibió?. Si la respuesta es “más o menos”, ya tienes un problema.
Para reducir el riesgo de verdad, hay dos variables a tener en cuenta:
No vale con “entrar a mirar”. Necesitas un sistema que vigile de forma constante las sedes relevantes (y no solo las más evidentes). En la gestión de las notificaciones electrónicas, este punto es crítico porque existen miles de sedes electrónicas que pueden notificar y el riesgo está precisamente en “la que no mirabas”.
Cada notificación debería dejar rastro de: detección/descarga, clasificación, distribución interna, acceso/consulta y estado de gestión (recordemos que hay plazos).
Esto no es burocracia: es control operativo y, si hace falta, prueba interna de que el proceso fue correcto.
Las notificaciones no son solo un tema legal; son un flujo de documentación e información corporativa crítico.
Igual que controlas los envíos de mensajería, la valija interna, la cartería o la documentación sensible, las notificaciones electrónicas deberían formar parte de una visión de Logística Corporativa 360º, con procesos diseñados, medibles, con responsables claros, tecnología de soporte y mejora continua.
Porque al final, el objetivo es el mismo: que lo crítico no se pierda, que llegue a quien debe (independientemente de donde este desarrollando su actividad laboral en cada momento), a tiempo y con control.
Y esto impacta directamente a áreas como Jurídico cuyo objetivo es reducir riesgo y una impecable gobernanza en la gestión de las notificaciones electrónicas.
Gestionar notificaciones no es opcional, es estratégico.